miércoles, 2 de junio de 2021

El tiempo

Por Diana Zepeda






El tiempo 
no se detiene, nada se lleva,
deja las huellas 
que en  la memoria se quedan.

La edad
tan sólo es un número, 
una cifra para cuantificar
los días en esta tierra.
 
La vida pasa 
cómo pasan todas las cosas
las que importan y las que no.

Morimos 
sólo si nos dejan de pensar,
cuando se va la última persona 
que nos pueda recordar.

Ese día 
dejamos de existir en este mundo
y sin embargo no es el final.
No puede serlo.

Porque
después de este mundo 
seguro hay otro, debe haber uno 
para poder redimirnos.

Hacer
lo que no pudimos 
aquello que quisimos.
Vivir en serio.

miércoles, 5 de mayo de 2021

Dolor


Por Diana Zepeda

Duele el silencio, 
las palabras que guardas
los sentimientos que callas.
Duele la insertidumbre
las dudas constantes
la distancia que nos separa.
Los recuerdos duelen,
guardar imágenes 
atesorar momentos
que ya no vuelven.
Hay verdades que hieren
respuestas amargas,
afirmaciones que matan.
Serán siempre más dulces
que la agonía de no saber nada.









miércoles, 7 de abril de 2021

Callado

Por Diana Zepeda













Era tan callado
la llenaba de dudas.
Tenía una mirada
de esas que parecen 
atravesar la mente
y leer pensamientos.
De las que se quedan quietas
no parpadean ni se apartan, 
así la miraba, con sus ojos
brillantes y oscuros, 
parecían decir:
aquí estoy, te quiero. 
Apartaba la vista con miedo, 
él se marchaba luego.
Pasaban los días en silencio, 
soñando con esos ojos negros
que tanto evitaba,   
se estremecía si escuchaba
la voz firme y segura, 
que a ella no le decía nada.  
Un día le saludó amable, 
con una caricia suave 
tocó su espalda, 
le abrazó el alma, 
y era tan callado, 
no le dijo nada.
Nunca supo 
si podía decir que sí,
si había una pregunta,
si valía la pena 
mantener la mirada
o bajar la vista, 
olvidarlo, o dejarlo todo 
para ir a sus brazos.
Pero nunca le dijo nada
o quizá sí, puede que no fuera
tan callado, puede que él gritara
y ella no le escuchaba.

miércoles, 3 de marzo de 2021

Un beso nada más

Manuel María Flores


Bésame con el beso de tu boca,
cariñosa mitad del alma mía:
un solo beso el corazón invoca,
que la dicha de dos... me mataría.

¡Un beso nada más!... Ya su perfume
en mi alma derramándose la embriaga
y mi alma por su beso se consume
y por mis labios impaciente vaga.

¡Júntese con la tuya!... Yo no puedo
lejos tenerla de tus labios rojos...
¡Pronto... dame tus labios!... ¡Tengo miedo
de ver tan cerca tus divinos ojos!

Hay un cielo, mujer en tus abrazos,
siento de dicha el corazón opreso...
¡Oh! ¡Sosténme en la vida de tus brazos
para que no me mates con tu beso.

miércoles, 3 de febrero de 2021

Vivir


Por Diana Zepeda

Hay sentimientos incómodos 
que nos desacomodan un poco  
sacuden el alma, revuelven la vida.
Así recordamos quiénes somos,
la fragilidad que nos envuelve.
Regresamos al principio
valoramos las cosas, 
aprendemos de los errores.
Y es que, "vivir", implica 
un esfuerzo mayor que respirar,
es algo más que existir, 
ocupar en el mundo un lugar.
Es permitirse sentir, aunque asuste
así se mueva todo, o duela.
Es atreverse a caminar descalzos a veces, sabiendo que hay piedras.
Aventurarse y acariciar una rosa
a pesar de sus espinas, 
qué caso tendría todo sin los riesgos. 
Es agradecer las mañanas
y disfrutar las noches,
dejar que el viento nos despeine la mente,
la lluvia purifique el alma
y los rayos del sol nos abracen.
Vivir es saber amar 
porque el amor no es lo que nos han dicho, el amor se sabe aunque nos engañemos,
se siente o no, aunque lo forcemos 
y nunca muere, sólo trasciende.
Si es amor, no duele.
Vivir es dejar de lado el miedo
los juicios y hasta el tiempo. 
Vivir, es dejarse fluir.

miércoles, 6 de enero de 2021

No ha pasado nada



Por Diana Zepeda

No ha pasado nada,
mañana tomarás el tren 
a la hora acostumbrada, 
aquí todo irá bien.
 
Estaré durmiendo
soñando en calma,
cómo quién lleva dentro 
sólo paz en el alma.
 
Despertaré con el sol 
agradeciendo otro día,
seguro me sale del corazón 
una hermosa melodía.

Tú andarás por ahí 
con una gran sonrisa,
actuando con frenesí 
viviendo de prisa.
 
Creerás que te pienso 
y tal vez lo haré, 
culpo al brillo intenso 
de tus ojos café.
 
Pero no pasa nada,
aquí nadie pierde,
yo estoy siempre ocupada 
el tiempo no se detiene.
 
En toda tu libertad 
de tan solo odiarme, 
contra tu voluntad 
vas a recordarme.

Tendrás que usar esa camisa 
la que tanto me gustaba,
imaginarás una caricia 
de las que siempre te negaba.

Y nada pasará,
seguirás con lo tuyo 
no escribiré, no llamarás, 
nos gana el orgullo.

No hay culpa ni llanto,
ese tema no duele si lo toco,
a pesar de no haber sido para tanto,
sé que nunca fue para tan poco.

y si te dije adiós 
no fue por cobardía,
es lo mejor para los dos 
aunque no lo entiendas todavía.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Amores


Por Diana Zepeda

Hay amores que no son,
aunque eran perfectos
llegaron a destiempo. 
Amores que se callan en los labios
y se gritan con los ojos. 
Amores que se acobardan 
se esconden, se encuentran
resurgen y acorralan.
Se confiesan y ya es tarde,
se preguntan: "alguna vez quisiste..." 
y responden al instante:
"siempre quise todo, pero no fuimos".
Sólo se prometen, un tal vez 
y se llevan en la mente
como el deseo constante
de aquello que el corazón les demanda.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Soy


Por Diana Zepeda

Soy lo que ves 
Delante de ti.
Un cuerpo que respira
Piel cálida que siente,
Corazón palpitante.
Soy una voz firme
Aunque a veces rota,
Titubeante, insegura.
Una mirada profunda, 
En ocasiones tímida
Siempre reveladora.
Y más allá 
de lo que observas,
Debajo de la piel,
Muy dentro de mi ser,
Mi verdadera escencia.
Soy un destello 
De brillante luz,
Una soleada mañana,
Canto armónico de un ave,
Campo de flores despiertas,
Un árbol de raíces fuertes.
Soy mar en calma.  
Y si ves más fijo,
Soy también oscuridad,
Largas noches solitarias,
Silencios interminables.
Soy desierto hostil,
Tierra seca y hojas muertas,
Soy caos y tormenta. 
Soy amor, soy ternura,
Un abrazo largo
El beso que no termina
La charla sin fin.
Soy pensamientos vagos 
Ideas que van y vienen,
Soy convicciones firmes  
Y palabras sinceras.
Remolino de emociones...




miércoles, 14 de octubre de 2020

No te salves







Mario Benedetti
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahorani nunca.
No te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo,
no dejes caer los párpados
pesados como juicios.
No te quedes sin labios
no te duermas sin sueño,
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.

Pero sipese a todo no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora.
Y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo,
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvasentonces
no te quedes conmigo.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

La Doncella feliz y el Capitán


Por Diana Zepeda

La Doncella feliz 
a veces no era tan feliz,
sin embargo sonreía. 

Amaba el silencio y los libros,
sus páginas acompañaban
las solitarias horas.

Le gustaba el café,
las galletas caseras
y las duchas calientes.

Tenía miedo de todo,
y a veces se rompía
pero siempre sonreía.

El Capitán por otra parte,
navegaba sin temor
aun bajo la tormenta.

Sus pasos eran firmes
su voz segura 
la mirada fija y profunda.

La Doncella feliz 
prefería andar en tierra
a paso lento y seguro.

Pasó que un día 
a pesar del miedo
se atrevió a abordar.

Mientras contemplaba 
las estrellas brillar
temerosa y abstraída,

conquistada por los 
Sonidos y paisajes bellos,
los ojos llenos de luz y sueños.

Se colocó sin intención
ante la mirada del capitán,
cautivando su atención. 

Solía ser reservada
vestir sencilla y recatada
común y ordinaria.

Esa noche sin embargo,
usaba un vestido entallado
que tampoco era muy largo.

Seguro de su galanura
se acercó despacio y sin dudar,
cómo un león cuando se dispone a cazar.

La voz varonil y exquisita
irrumpió en la quietud 
de aquella noche tan bonita.

Ofreció su compañía a la joven,
desconfiando ella de su intención
respondió amable y se marchó.

El Capitán era tenaz,
cuando la encontró de nuevo
se acercó una vez más.

La luz era mejor y el Capitán 
más joven y atractivo
de lo que antes pudo notar.

Tras largas noches
de agradables charlas,
el caballero suya la sintió.

Cuando un viejo amor 
a la Doncella amable saludó
y con respeto se dijeron adiós,

el obstinado Capitán
a la doncella ofendió
y herida se alejó.

Siendo él, su único motivo
para navegar por la mar, 
el barco abandonó sin más.

Regresó a sus lecturas,
a los largos silencios,
estaba sola pero en paz.

En ausencia de la Doncella,
cortejaba a otras chicas
el joven Capitán.

Con el tiempo envió una carta,
sin duda la disculpa era falsa,
la Doncella lo sabía, claro está.

El gesto la tomaba por sorpresa,
acaso se trataba de un error,
el soberbio capitán pedía perdón.

Un escalofrío recorría su piel,
odiaba ser tan vulnerable
Ante aquel par de ojos café.

Cansada del hastío
las novelas tristes
y un verano aburrido,

en busca de emociones nuevas
de vivir un poco y salir al mundo,
respondió enseguida de su letra y puño.

Le molestaban los hombres como él,
palabras estudiadas, pose de galán.
ella no se dejaba impresionar.

Era un juego peligroso
para quien se quiebra con facilidad,
a pesar de todo quiso jugar.

Era una tarde de verano,
el calor quemaba como brasa,
y la espera parecía larga.

En el lugar acordado
elegante, erguido y formal
esperaba impaciente el Capitán.

Ella lo observó a lo lejos
y casi perdió el aliento.
suspiró en silencio.

Como todo un caballero
le abrió la puerta del auto negro.
Ella intimidada sonreía y callaba.

Después del teatro y la cena
terminaron a orillas del mar.
El paisaje perfecto para enamorar.

La Doncella hablaba tanto, 
temía que la proximidad 
y el silencio la pudieran acorralar,

y terminar como tantas,
en los brazos fuertes 
del astuto y hábil Capitán.

Finalmente sus palabras 
y los  pensamientos 
fueron callados con un beso.

Se sintió como suave brisa
cómo mar inquieto y luego en calma,
como caminar, correr y volar de prisa.

Fue como probar un suave vino,
un dulce fruto maduro,
un trozo del postre más fino.

Fue un romance corto,
duró lo que él verano.
Una chica más que lo aburrió.

La doncella era dulce 
y la miel suele gustar
aunque luego molesta al paladar. 

Era lista y divertida
pero en emociones intensa,
comenzaba a volverse molesta.

El capitán práctico y racional,
con su tempestad de emociones
no estaba dispuesto a lidiar.

Con el tiempo separaron sus caminos,
el capitán conoció otros amores,
la doncella volvió a la soledad.

Esta vez no deseaba leer
no le apetecían las galletas y el café.
Por primera vez la soledad dolía. 

Por suerte las heridas de amor
no suelen durar para siempre.
La vida fue recuperando color.

La doncella se alejó del mar
se refugió en sus lecturas, 
y poco a poco retomó su vida.

Finalmente el amor llegó
y él verano bello y triste 
un recuerdo se volvió.

El capitán aún es un hombre interesante,
todavía se le puede ver seguro y sonriente
navegando feliz en altamar.
 
La doncella lo recuerda 
de vez en cuando,
agradecida por aquél lindo verano.